Paulina  Vieitez: “Hay que escuchar a las musas y su voz”

Texto y fotos: Efraín Gallardo

Para Paulina Vieitez, quien presentó su libro “Helena” en la FIL Monterrey 2017, los nuevos escritores no solo deberían de escuchar a las musas y su voz, o tener una  buena historia  sino que  además tienen que prepararse en redacción, gramática y ortografía  para llamar la atención de los editores, quienes siempre están en la búsqueda de  encontrar nuevas plumas  brillantes.

Además de su gusto por la poesía, que ella llama “ficciones poéticas” , de su  ejercicio en twitter, la escritora asegura que  parte del éxito de su oficio es precisamente hacer “la talacha” y que ya está trabajando en la trilogía de mujeres con Francisca y Clara  que vienen después de Helena.

“Después de Helena, vendrán Francisca y Clara que conformarán una trilogía de mujeres que ya está así como que ya muy trazada, nada más me tengo que sentar a escribir, porque no he tenido tiempo de escribir después que apareció Helena, pero se dará”, manifestó Paulina Vieitez.

-¿ En qué otros géneros te gustaría experimentar?

“Te digo, que yo poesía. Fíjate que tengo un poemario que se llama Eros  Delirios Sueños, que ya tengo muy trabajado y que estoy esperando como una o dos respuestas de gente que ojalá ya concretemos que se pueda publicar este poemario, y fíjate que  como mi vida es como que atropellada porque como trabajo para Círculo Sanborns, hago lo de la fundación que eso me demanda menos tiempo, y además soy madre , trabajadora y esposa y en cualquier  momentito se me ocurre un  poema, que les llamo yo ficciones poéticas y me siento y lo trabajo, pero hazte de cuenta que no me demanda un  año y medio entero, sino a lo mejor una tarde o dos que estoy re trabajando el verso y preguntándome las palabras y de cómo debo componerlo y entonces eso me fascina”, indicó la escritora.

 Mi ejercicio cotidiano-añadió-, es la poesía definitivamente, y otra cosa que me gusta mucho es twitter porque con el reto de los 140 caracteres, además de retwittear  y meter  el diálogo con mis amigos y la gente que me sigue, siempre me doy espacio para  poner un poema, una ficción poética, no diario, pero sí en algún momento. Entonces eso ha sido muy bonito porque cómo que sigues vivo a tu ejercicio y esto se hace a través  de  la práctica. Esto de que es una gran inspiración, sí puedes tener la inspiración de una historia pero tienes que tener oficio, y el oficio se hace con  los hábitos, con el empeño, con lo que se llama “la talacha”, y soltar la pluma.

“Y sabes, yo uso mucho la alegoría de las  musas, que si las musas son demandantes, que si las musas son traicioneras, que si las musas no se qué, y hablo mucho de las musas, que de pronto es como una voz, que no sabes de donde viene y te dice una cosa, te habla de la luna y te habla de no sé qué y tú te tienes que sentar a escribir porque hay  algo que no te deja  en paz hasta que no lo haces, hasta que no lo plasmas en el papel. Entonces, esto es muy interesante porque se vuelve una profesión, un oficio, y algo con lo que ya no puedes dejar de vivir. Yo ya no podría dejar de escribir. Ahora, el verdadero reto es, cómo llevo una vida, y aparte, en paralelo, estoy escribiendo. Hay que hacerle caso a las musas y hay que ejercitar la profesión”.

Fíjate que me preguntan a mí muchísimo , por lo que hago de Circulo Sanborns -añadió la escritora-, me piden que si puedo leer blogs o novelas o eso, o recomendarlos con casas editoriales y, ¿sabes qué me pasa?, de verdad, sin  ánimo de sonar pesada, en el momento en que me llega un blog o una liga a que lea  algo, si yo le veo una falta de ortografía, o dos o tres en la primera página, ya no sigo. Porque a la gente le parece muy fácil  desdeñar eso, y que no tiene importancia, y si la tiene: la redacción , la gramática, la ortografía; tienes una buena historia, ahora  preocúpate por presentarla bien.  Yo no te la voy a componer, y eso es parte del compromiso que también tiene que tener el joven que quiere escribir, la gente mayor, tomen talleres literarios, prepárense en gramática, en ortografía, en redacción que ya lo dije, si es un respeto a esa profesión, no es nada más tengo la gran  idea de ciencia ficción, de un personaje fantástico, me parece perfecto, que bueno que seas creativo, pero también tienes que tener oficio, tienes que  tener el compromiso de entregar tus textos bien, de presentar algo digno, porque oye, se supone que tienes un instrucción básica que te debe permitir expresarte de esa manera.

“Mucha gente dice: me rechazaron mis novelas, a  las editoriales no les interesan nuevas plumas. Los dictámenes siempre son negativos, no, no, preocúpate por cómo lo presentaste; te aseguro que si está bien hecho puedes tener un dictamen positivo y sí puedes tener cabida, porque las casas editoriales viven de encontrar plumas brillantes, nuevos autores. Sería un  sin sentido impedirlo, no hay ninguna  que diga, no vamos a publicar más, a menos que ya vaya a cerrar. Claro que quiere encontrar nuevos talentos vendedores, gente interesante, nuevas voces. Entonces es un sin sentido decir: es que las editoriales nunca hacen caso y allí están las vetas que son inagotables”, indicó.

-¿Que otra recomendación le darías a los jóvenes o a quienes se quieran involucrar con las letras?.

“Yo creo que eso, que si se atrevan, primeramente a escuchar a las musas  y su voz. También los buenos editores siempre dicen que cuando encuentran una pieza que les llama la atención, jamás atentan contra su voz, preservan esa voz fresca inicial, esa originalidad del manuscrito, casi nunca se  meten  a manosear a lo que ya de primer impulso ese joven o ese  primer autor que se descubre, ha hecho, Entonces, es muy bonito, porque la labor del buen editor es respetar y celebrar esa pluma, y esa voz original, ese discurso que no se parece a los otros; y luego, cómo afinar ese discurso para que salga un  buen relato, una buena novela, un buen cuento, lo que sea que vaya a ser. Entonces, es interesante, que el proceso de escritura no se viole ni se violente, entonces, que si hay cabida para nuevas voces, que sí estamos ávidos todos de leerlos pero que hay un trabajo de por medio que se tiene que hacer y que no es gratis”, enfatizó la escritora.

-A estas alturas, ¿que representa este libro “Helena”?

“Representa la consolidación  de un sueño, porque yo estudié Comunicación, me especialicé en Periodismo, toda la vida me gustó escribir, me gusta además mucho las cuestiones de gramática, redacción y demás digamos, como  buena periodista creo yo, y de investigación y tomando talleres de creación literaria y con  la idea además de siempre de ejercer la creatividad a través de la palabra escrita, ir haciendo un poemario que consolidé hace tres años que está por alli y está a punto de publicarse y con  la idea de una novela que se fue perfilando hace dos años  y que tuve oportunidad de que le diera cabida   Penguin Random House bajo el sello Suma que trabajé año y medio más o menos y después seis meses en el proceso de edición”, enfatizó Vieitez.

-No sé si estás consciente que con esta  gran vorágine de  autores que están surgiendo, contrario a lo que se ha dicho de que la gente no lee y de estadísticas, ¿ porqué el público tendría que voltear los ojos hacia Helena?.

“Es muy interesante lo que mencionas. Yo que me dedico a promoción de lectura  porque soy la coordinadora de Circulo Sanborns, pasan por mis manos cualquier cantidad  de libros y veo cómo hay una oferta brutal con unos  contenidos maravillosos y cómo están peleadas las exhibiciones y los lugares en las librerías, pero como la gente se acerca a la lectura y encuentra según su perfil, su carácter, sus necesidades, su momento de vida algo que les resuena, algo que les llama la atención,  y es como si los libros también te estuvieran buscando y te hicieran ojitos para decir: aquí estoy, léeme”, mencionó la  escritora.

En el caso de Helena- añadió-, el ejercicio de estos meses ha sido el darnos cuenta que hay una identificación con el personaje Helena, que es una mujer contemporánea, que tiene 45 años, que decide aprovechar una beca para concluir un doctorado en Historia del Arte en Madrid, tiene tres hijos adolescentes, un  marido, digamos no muy buena gente que la oprime y la lleva un poco como  minimizando a través de los años y ella decide darse esta oportunidad. Entonces, claro, esta radiografía que la ficción te permite establecer, porque es una historia de ficción, no es un ensayo ni es una biografía; pero te permite acercarte lo más posible a una realidad que también es difícil no ver.

“Ya no nos podemos evadir de estos temas que nos preocupan de equidad, de igualdad, de violencia no manifiesta;  en el caso de  Helena, Lucio el marido no es violento con ella de mandarla al hospital a  golpes, sino que desde que inicia su noviazgo a muy temprana edad y duran todos esos años y se casan y demás, él siempre va siendo violento con  ella, de una forma que parece sutil , pero que existe,  y creo que eso está pasando en  las sociedades contemporáneas y además realidades universales, no tenemos ni que ponernos a analizar lo difícil y duro que ha sido para la mujer a lo largo de la historia, tener un papel, un  rol fundamental en la vida cotidiana y hablar de que somos seres humanos, no importando nuestro género ni nuestras preferencias de ningún tipo”, indicó  Vieitez.

Entonces-agregó la escritora-, claro, al escribir una radiografía, digamos, casi antropológica de esta sociedad contemporánea, el lector se encuentra con que ¡ah, mira, me suena como  a la historia de mi prima, o a la mía!, o qué haría yo en este caso, ¿dejaría a mis hijos o no los dejaría?; Helena porque se puede enamorar si está todavía casada, entonces vienen todos los convencionalismos y los cliché y todo el deber ser, y entonces se vuelve algo que tiene que ver con nuestra humanidad más primitiva, con los sentimientos y emociones que se nos saltan ante una circunstancia u otra determinada;  creo que esa es la verdadera conexión que establece Helena  con los lectores.

-De un tiempo a la fecha. el papel de la mujer ha sido preponderante en todas las áreas y manifestaciones habidas y por haber.

“Si claro, ha sido preponderante y tal vez no reconocido en toda su extensión, En profesiones que antes eran de hombres y para hombres, la mujer gana terreno increíblemente: Ingenieras, gente que hace biotecnología, astronautas, todo cabe. El problema más bien creo  que es, ¿porqué no cabía?, ¿en qué momento nos compramos?, y allí les recomiendo además un  libro buenísimo que se llama Hijas de Eva y Lilith  de Elisa Queijeiro  que está sensacional,  habla y hace un  recuento de  toda la historia y trata de analizar y preguntarse en qué momento nos compramos que no podíamos ser lo que somos. Y yo creo que este es el punto medular, el epicentro de lo que está sucediendo en el análisis en torno a la mujer y nuestra relación también con lo masculino, cómo nos están mirando los hombres, cómo los miramos a ellos, y no desde una guerra de sexos, que  ya está tan trillada,  sino desde una igualdad, que si hemos tenido que pelear, que sigue teniendo que ganar terreno casi casi así que a golpes, digamos, en el día a día pero que también habla de que nuestro intelecto y nuestras emociones están a la par y tiene que permitir que todo mundo ocupe los espacios que le dé la gana a cada cual, ya si yo quiero ser una física nuclear, o quiero ser una karateca o una boxeadora, quiero y puedo y  me interesa”, argumentó Paulina Vieitez.

El papel de la mujer - aseveró categóricamente la escritora-, ha sido importante no solo en la literatura. Haciendo un ejercicio retrospectivo cómo la mujer empieza a lo mejor a escribir desde su hogar para plantearse cosas en torno a su familia, a su escenario más íntimo, y de pronto se da cuenta que puede salir a la calle y gritar lo mismo, y pelear lo mismo, y discutir en las tribunas, y hacerse juez y abogada y litigar, y tantas cosas. Entonces, si creo que ha habido un cambio sustancial que viene desde el seno, digamos, materno familiar en donde la mujer, y además tiene que seguir haciéndolo, se procura  espacios, es la cuestión de la familia, digamos también el eje principal de los sentimientos más afectivos pero también puede ejercerlo hacia afuera.

“ Y ¿ qué está pasando con los hombres?, que siempre nos descuidamos y no hablamos de ellos, pero ellos también están asumiendo roles de padres presentes en el hogar todos los días, que por que la mujer trabaja, ellos son capaces de cocinar y hacer un  hogar, y cuidar a los hijos y ser igual de amorosos, porqué al final todos somos seres humanos, las cualidades, defectos,  virtudes y búsquedas, los tenemos igualitos todos. Entonces, si es interesante también ver el otro lado, como hay hombres cada vez más sensibles,  cada  vez más empáticos con sus parejas, cada vez mas ayudadores y que por supuesto permiten, y que no deberíamos de hablar ni de permitir como la palabra, pero el ejercicio libertario de sus mujeres, de sus parejas”, indicó la escritora.

-Un recurrente personaje es Sor Juana , que para la época estuvo adelantadísima.

“Qué cosa, cómo son estas mentes extraordinarias que exceden a todos y que son capaces de vivir como en otro tiempo, que son atemporales.  Entonces, eso pasa y nosotros seremos capaces de revisar a estos otros personajes que se están  gestando hoy,  y cincuenta años después veremos cómo siguen  vigentes. Yo creo que cuando tocas puntos medulares que incitan a la gente a preguntarse  si su realidad les acomoda, si está bien lo que están viviendo o sólo se están comprando lo que alguien más les dijo que debería  ser, allí se vuelve un  punto fundamental de cuestionamiento hacia  el rompimiento, y ese rompimiento tal vez te lleva a sacar lo mejor de ti mismo como en el caso de Helena, que es una mujer que va tramando cómo puede separarse de esa vida cotidiana que ya no le gusta, que ya no le satisface,  de una relación muy violenta con el marido y se empieza a preguntar y dice: haber, si yo estudiara una  maestría y si esto a mí me  gusta, yo soy capaz de irme, y entonces hace todo por procurar dejar a sus hijos lo mejor posible, pero si poder medirse ella y poner una distancia de por medio para reflexionar qué es lo que está pasando en su vida, y al final es un viaje al interior del personaje, la contraparte es Marc, que también tiene una soledad y tiene pérdidas y tiene una búsqueda de un  posible viso de felicidad y al encontrarse con  Helena parece ser que allí va haber algo. Y eso es lo interesante, que estamos hablando de pura ficción, una ficción que retrata los temas humanos”.

-¿Sigues con la fundación de Quiérete?

“Si, Quiérete ya está cumpliendo cinco años y medio y como tú sabes, la creamos a  partir de la experiencia con el cáncer que tuvimos una amiga Vero Mateos y yo, y ahora se ha unido además gente maravillosa que nos ha ayudado a lo largo de estos años y de lo que nos ocupamos es de que las personas que están en  tratamiento  contra el cáncer, comprendan que pueden mantener su dignidad y su autoestima aún a pesar de estar pasando por los tratamientos y que el ánimo es muy importante. Ahora se dice que casi el cincuenta por ciento se debe al tratamien to, y cincuenta por ciento cómo lo encaras tú, tu estado de ánimo. Entonces lo que aparentemente es banal como la coquetería femenina, de ponerte una peluca, arreglarte y eso, resulta que impacta muy favorablemente al desarrollo de tu tratamiento, a cómo lo encaras. Y entonces trabajamos en eso, hacemos salas de belleza en el Hospital General y en el INCAN  (Instituto Nacional de Cancerología) y se vuelve una terapia grupal donde intercambiamos experiencias quienes ya lo  hemos vivido e invitamos a las mujeres que lo están viviendo, a comprender que si tienen  el poder de solventarlo y de encararlo de una manera distinta a la que tal vez también, digamos, se vuelve como común: el besar, la angustia, la desesperación. Claro que es terrible el cáncer pero también puedes hacer un trabajo interior de fortaleza que te permite encarar mejor las cosas”

-¿Recuerdas tus primeros acercamientos a la literatura?

“Todos, mira, yo de verdad, no sabes, primero mis papás super lectores, sobre todo mi papá. Y luego como que soltándonos cosas así como muy casual. Entonces, los pongo siempre de ejemplo porque fueron fundamentales: Mujercitas, porque me encantaba el personaje de Jo; Corazón Diario de Un Niño, que me removió todas las entrañas, pero de una manera que nunca se me va a olvidar; El Principito, y bueno, todas estas lecturas que también ponían en la escuela. Y, fíjate que curioso, La  Ilíada y La Odisea, yo siento que te las ponen  a leer, no siento, estoy segura, en un momento en que no tienes ni idea, donde casi ni te interesan ni alcanzas a comprender la magnitud, y sin embargo, a mi me llamaban tantísimo la atención que exploraba y exploraba y le pedía ediciones a mi papá y me metía un  poquito más a fondo”

 También un poco- concluyó la escritora-, los  guiños que tiene Helena de Troya y demás, por eso, fueron  lecturas muy tempranas que yo no comprendía en su totalidad y que ahora que he releído, como le ha pasado a muchos con El Quijote, en algún momento de la vida, porque lo comprendes de otra manera, la extensión de tu vida,  tu madurez, tu pasado y tu historial te hacen comprenderlo desde otro lugar, y eso es lo fascinante de la literatura que conforme vas cambiando de edad y de criterio y de personalidad, a veces, y de preferencias, te vas encontrando con historias fascinantes casi dentro del mismo libro.

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