Emiliano Monge: "El cuento es un trabajo casi de orfebrería"

Texto y fotos. Efraín  Gallardo

En sus inicios como escritor, Emiliano Monge empezó escribiendo  cuento, después amplió su panorama con tres novelas, y después de  una  década regresa con  el libro “La superficie más honda” en donde reúne once cuentos que dibujan el fantasma de constelación, el cual fue presentado en la FIL  2017 en Monterrey.

“Mi primer libro que publiqué hace once años fueron cuentos y de allí me embarque diez años en escribir novela, nada más publiqué tres novelas y extrañaba mucho el género de cuento. De hecho, cada vez que terminaba una novela pensaba que iba a volver al género y no volvía, se me cruzaba una novela de por medio. Pero el género del cuento es algo que a mí me apasiona, tiene unas posibilidades diferentes a la novela; yo cuando trabajo la  novela, mientras estoy escribiendo estoy pensando en la novela, estoy desarrollando la historia y con el  cuento es muy distinto para mí, tengo la historia completa antes de sentarme a escribir, entonces se vuelve un trabajo  casi de orfebrería, de trabajar solo con el lenguaje, porque la historia ya está, y eso es algo que me llena completamente”, indicó el escritor.

-Los cuentos estimulan la imaginación y decía el maestro Edmundo Valadés, autor del cuento corto “La muerte tiene permiso” que un cuento se lee de una sentada y no se olvida nunca.

“La clave del cuento es, te gusta o no te gusta,  funciona o no funciona,  y más allá de la brevedad que es evidente, no creo que tenga que ver con la brevedad que es un asunto que, cuando menos a mi es lo que me sucede cuando estoy escribiendo novela, hay que estar muy atento durante todo el proceso a decir exactamente lo que se deba  decir, y como lector, por lo tanto,  a leer lo que se debe de leer; y con el cuento me sucede lo opuesto, que cuando escribes es estar atento a lo que debes de callar y  no lo que tienes  que decir, y como lector de cuento, también.

 Entonces- añadió Emiliano Monge-, estás mucho más despierto entre la lectura del cuento, es decir, en la novela hay pasajes que  nadamás te pueden llevar , en el cuento no, en el cuento todo tiene que ser una lucha entre el escritor y el lector, es una tensión distinta la que se pone como lector de cuento que  como lector de novela, y creo que tiene que ver más con esta tensión el hecho de poderlo lograr de golpe  que con la brevedad o  con el tamaño.

-¿Te influyó alguien en el cuento que te haya marcado de alguna manera?

“Si, muchísimos. Yo creo firmemente en la tradición, pero creo que la tradición es un acto individual, y cada quien hace su tradición y por supuesto que hay muchos escritores que a mí me han influido y de muchos idiomas no solamente de nuestro idioma. Si te puedo decir que, por ejemplo, en este libro  “La superficie más honda”  creo que hay mucho de  Jesús Gardea, Daniel Sada, de Inés Arredondo, esos cuentistas son parte de mi tradición”, indicó el escritor.

El escritor Emiliano Monge comentó acerca de sus primeros acercamientos desde niño  a la literatura en casa de sus padres.

“Desde muy chiquito tuve acercamiento a la literatura pues mis papás eran muy lectores; en casa había una biblioteca muy grande y además yo de niño tuve muchos problemas de salud, problemas que me hicieron pasar mucho tiempo en hospitales, entonces me leían mucho. Lo que para otros fue aprender a través de la experiencia, para mí fue a través de las historias que me contaban, las narraciones, y me leían muchísimo. Y después, momentos ya como lector individual en silencio también recuerdo muchos momentos muy importantes, en el coche, por ejemplo. Con mis papás viajábamos mucho en coche por México y yo iba en la parte de atrás leyendo; y  ahora ya esa capacidad se pierde con  la edad, porque si ahora leo una página me dan ganas de vomitar, pero de niño o de adolescente podía leer muchísimo en coche; y para mí los viajes en coche por México eran en buena medida ir atrás leyendo”, enfatizó el escritor.

-¿De qué autores te nutrías en aquella época?

“De muchas cosas. Soy un  lector muy diversificado, digamos. Sí he leído de todo, como estaba  en la biblioteca de mis padres  que  había muchos libros, por supuesto en esa época leía mucho el boom, leía  a Stefan Zweig que me encantaba,  porque a mis padres les en cantaba, leía muchísimo literatura norteamericana, leía mucho a Faulkner, a Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, y muchos latinoamericanos, muchisísima tradición latinoamericana “, indicó el escritor.

-Cuál es tu opinión  de que algunos  textos de  cuentos o novelas son tomados para llevarlos al teatro, a la televisión y al cine.

“Yo creo que la literatura  siempre ha estado en diálogo con el teatro y con el cine, y con el cine más últimamente. El cine se alimenta muchísimo de la literatura, y viceversa también,  aunque no queramos verlo es evidente que hay una retroalimentación. Juan José Saer, uno de mis escritores   favoritos,  argentino que escribió mucho de cine y dio mucho tiempo  clases de cine también, cuando le preguntaban esto, decia un comentario que es muy particular, por ejemplo: en literatura siempre se narró en horizontal, es decir, no existía el punto de vista cenital, y eso  lo aprendió de la literatura del cine, o sea, el cine inventó esa narración desde otros ángulos, y eso lo tomó la literatura del cine, es un  diálogo  que ha existido siempre, y que es  absolutamente necesario”, manifestó categóricamente el escritor.

-Pero estarás de acuerdo que en  ocasiones se corren riesgos al adaptar las novelas al cine.

“Lo que hay que entender que es otra cosa, se convierte en otro arte, es otro lenguaje. No creo que sea una problemática adaptar las novelas al cine. Yo creo que pueda ser una película fallida o una película acertada, eso es lo que pasa. Puede estar bien o mal, pero no creo que tenga que ver que esté bien o mal con el apego al libro. Creo  que de hecho cuando están bien es cuando se les apegan lo suficientemente al libro para no tratar de imitarlo, porque eso es lo que no se puede hacer, no se puede trasladar o traducir, se tiene que reconfigurar, y eso me parece que es muy claro y lo podemos ver en muchos ejemplos. Ahora que está  de  moda hablar  de Blade Runner, la nueva película, la adaptación de Blade Runner la original, la nueva virtud que tiene es la distancia enorme que toma con el libro, que no trata de ser lo mismo que el libro, y creo que eso si funciona. Claro que hay intentos fallidos, miles,  muchísimos, pero creo que es parte de la interacción entre diferentes artes  me parece que es el lenguaje, el diálogo,  está bien  que esté.

También es cierto- añadió el escritor-, que hay libros que uno se imagina que pueden ser llevados a la pantalla y otros que  no; pero también uno piensa que hay algún libro que es imposible llevarlo a la pantalla y resulta que queda maravilloso. Es decir. Ahora acaba de terminar   Lucrecia Martel la cineasta argentina una adaptación de “Zama”, el libro de  Antonio Di Benedetto que uno hubiera pensado que era imposible  realizar la película, y la película es extraordinaria; entonces, es muy interesante, depende también de la inteligencia y la sensibilidad del director y de la traducción que haga de un género al otro, de un arte al otro; y este ejemplo de “Zama” me parece impecable, y de que si tienes la inteligencia suficiente y conoces la obra suficiente de cómo traducirla.

-El escritor  comentó  que  la poesía no es muy de  su agrado  como para explorar en este   el género, pero no descartó la posibilidad.

“Uno nunca sabe. Solamente he escrito novela y relato, y he hecho ensayo pero corto y breve para publicaciones menores, no un libro de ensayo. Pero yo diría: nunca en  mi vida voy a escribir poesía, pero uno nunca sabe, en este momento la poesía no me atrapa. Ahora, por ejemplo, estoy escribiendo un libro pero no sé que es, pensé que iba a ser una novela, pero no lo es, no tengo claro lo que es, es raro”, manifestó el escritor.

Y finalmente Emiliano Monge  dejó una recomendación  para quienes quieren involucrarse en la literatura, y esta tiene que ver con leer mucho,  escribir, cometer errores y seguir escribiendo.

“Siempre digo lo mismo: yo creo que  la única manera de  volverte escritor es ser un lector que devora libros, las únicas clases  que hay para el escritor es la lectura, no hay más, no creo en los talleres, en las clases, en los diplomados, creo en el trabajo y  en la lectura, la lectura y escribir y escribir. Los talleres te enseñan  técnicas, quizá a ser un mejor lector; pero para escribir se aprende leyendo nada más y escribiendo, se aprende en el error tal cual”.

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