Llega “El éxtasis del color” de Rufino Tamayo a MARCO

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey presenta la exposición retrospectiva Rufino Tamayo. El éxtasis del color, la cual nos acerca a la obra más intimista del artista oaxaqueño, ligada a los sueños y a una búsqueda interior en la que desarrolla una ciencia del color y logra encontrar un lenguaje propio en el que recurre a cierta estética prehispánica, su arquitectura y escultura, y la transfigura para revitalizarla en un lenguaje contemporáneo.

La exposición  “ RUFINO TAMAYO. El éxtasis del color” estará abierta al público desde el 24 de noviembre del 2017 y permanecerá hasta el 8 de abril del 2018 en la Sala 5/ Planta Baja  de MARCO. La curaduría estuvo a cargo de Sylvia Navarrete , quien además es la Directora del Museo de Arte Moderno  (MAM) DE LA Ciudad de México, y contó con la asesoría de Juan  Carlos Pereda, así lo dio a conocer en conferencia de prensa Elisa Téllez, Gerente de Exposiciones de  MARCO. Son en  total 54 obras elaboradas en técnicas  de óleo, pastel y gouache, grafito,  carbón y sanguina, y también  en mixografía.

Esta exposición reúne obras provenientes de la colección del Museo de Arte Moderno (MAM), el Museo Rufino Tamayo y el Museo Nacional de Arte (MUNAL) en conjunto con piezas clave que se encuentran en colecciones particulares. MARCO exhibirá 8 piezas pertenecientes a coleccionistas de Nuevo León, de las cuales 6 son adicionales a las que se presentaron en el MAM de la CdMx anteriormente.

La muestra da cuenta de la experimentación en el campo de la geometría y la abstracción por parte del pintor y reúne 54 obras, algunas provenientes de la colección del Museo de Arte Moderno (MAM), y otras más del Museo Rufino Tamayo y el Museo Nacional de Arte (MUNAL), en conjunto con piezas clave que se encuentran en colecciones particulares. Hay cuadros de pequeño y gran formato de prácticamente todas las etapas creativas del artista, entre las cuales destaca el mural transportable Homenaje a la raza india (1952) que le fue encomendado al pintor para la muestra Arte mexicano de la época prehispánica hasta nuestros días que se presentó durante 1953 en París, Estocolmo y Londres.

Por otro lado, se presenta una de las pocas caricaturas políticas realizadas por el pintor, titulada El líder (1973), un retrato de Francisco I. Madero de 1948; o el Hombre radiante de alegría (1968) que es un homenaje a la juventud; su Autorretrato (1946) que repintó en 1967; y Músicas dormidas (1950) que pintó en Nueva York.

Otras obras representativas de la muestra son: Desnudo en gris (1931); Anuncio de corsetería (1934); Frutero azul (Frutero con frutas, 1939); Retrato de Olga (1964); Dos mujeres (1981) y El Rockanrolero (1989) la última pintura realizada por Tamayo a la edad de 90 años.

 Rufino Tamayo (1899-1991) vivió entregado a la pintura como una experiencia creativa íntima y transfiguradora, guiado siempre por un sentido fulgurante del color con la pasión por la arqueología prehispánica. Renunció progresivamente al retrato indígena y mestizo en beneficio de un modelo que sintetizara al máximo la silueta humana, para evocar la conexión espiritual con el cielo y la tierra. Además, afianzó en su madurez la convicción de que el lienzo es un campo de experimentación inagotable para extraer de un color todo su magnetismo y para fusionar la figura y la abstracción en la expresión evocadora de lo infinito.

Se apartó de la retórica muralista y de sus fines proselitistas. Por ello representó un modelo independiente a seguir para la joven generación de la llamada Ruptura, que lo reconoció como un precursor de sus propias batallas y experimentos con la abstracción.

 Rufino Tamayo. El éxtasis del color se ha organizado en colaboración con el Museo de Arte Moderno donde fue presentada con gran éxito de junio a agosto de este mismo año para posteriormente ser exhibida en MARCO, donde permanecerá abierta al público del viernes 24 de noviembre al 8 de abril del 2018. 

 SECCIONES DE LA EXPOSICIÓN

La exposición está compuesta por tres núcleos temáticos: En busca del arquetipo, De México al Cosmos y Por una geometría del espacio, los cuales señalan las vías por las que Tamayo transitó dando cuenta de la experimentación, dinamismo y búsqueda en el campo de la geometría y la abstracción por parte del artista.

 Núcleo 1 | En busca del arquetipo

Tamayo es, ante todo, un pintor de la figura humana. En el retrato incorpora no solo las innovaciones formales, sino interrogantes de índole existencial, sensorial e incluso metafísica. Sus primeros modelos, de fisionomía indígena, conservan la huella de un aprendizaje juvenil como dibujante etnográfico en el Museo Nacional. Las proporciones volumétricas, el dibujo abultado y la paleta parca de sus inicios, van cediendo el paso a una síntesis creciente que tiende a la alegoría: reflexión sobre el lugar del individuo en la sociedad y las paradojas de la condición humana, sí la hay; pero Tamayo asigna principalmente a la silueta la función de factor de movimiento en la imagen. El humano se transforma en un mero signo, desmaterializado y, a veces, asexuado.

Núcleo 2 | De México al cosmos

Al tratamiento narrativo que domina la pintura de enfoque histórico, él responde con una composición dinámica, ventilada, que pone al descubierto su armazón interna. Renuncia a representar el mundo físico con el que estamos familiarizados. Opta por ahondar en la plasticidad de las cosas al trasladarlas al lienzo, atento también a su verosimilitud: que sean pertinentes con la época y acordes al mundo industrializado, mecanizado, cimbrado por dos guerras mundiales y amenazado por la bomba nuclear.

Los formatos de sus telas crecen como para acoger la nueva dimensión de su mirada. Los ritmos de la imagen son tensos, dramáticos. Meditabundas, alegres o dementes, las figuras habitan un mundo virtual en los linderos de la vida y la muerte, suntuoso y monstruoso a la vez y no desprovisto de un sentido del humor macabro.

Núcleo 3 | Por una geometría del espacio

La pintura de Tamayo está colmada de referencias: arquitectura y escultura prehispánica, arte popular, barroco pueblerino y civilización industrial cohabitan con las fragmentaciones geométricas practicadas por artistas de vanguardia como Paul Cézanne, Pablo Picasso y Georges Braque.

“Es más práctico extraer de un color todas sus posibilidades que emplear una variedad ilimitada de pigmentos” –Rufino Tamayo.

Su extraordinaria paleta, hasta ahora inigualada, vibra al ritmo de la composición, se integra a la estructura del cuadro como sedimento orgánico y proyecta una gran intensidad emocional.

 Del estilo de Tamayo no solo harán escuela el deslumbrante colorido vuelto expresión y urdimbre del cuadro, sino también el óleo delicadamente texturizado con arena, la magistral síntesis plástica, el aliento lírico aunado al acabado impecable de la factura y, sobre todo, aquella libertad irreductible que reivindica en el lienzo y en el ejercicio de su profesión.

 BIOGRAFÍA

 Rufino Tamayo nació el 26 de agosto de 1899 en Oaxaca, México. Comenzó a tomar clases de dibujo en 1915 ingresando a la Academia de Bellas Artes de San Carlos, la cual abandonó, y posteriormente se dedicó a estudiar modelos de arte popular mexicano. En 1921, consiguió la titularidad del Departamento de Dibujo Etnográfico del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México. Este hecho fue decisivo en su toma de conciencia de las fuentes del arte mexicano.

 La primera exhibición en la que se presenta el trabajo de Tamayo en los Estados Unidos, fue llevada a cabo en la Weyhe Gallery en Nueva York en 1926.

En 1928, ejerció como profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en 1932 fue nombrado Director del Departamento de Artes Plásticas de la Secretaría de Educación Pública.

 En 1936, el artista se traslada a Nueva York y durante los años treinta y cuarenta la Valentine Gallery le dedica diversas exposiciones. Vivió ahí por casi 20 años, lo cual fue decisivo para el proceso artístico del pintor.

 Su éxito internacional se aprecia a principios de la década de los cincuenta cuando en la Bienal de Venecia instaló una Sala Tamayo y obtuvo el premio de la Bienal de Sao Paulo junto con el francés Alfred Mannesier. A partir de esta década comienzan a llegar encargos y se aprecia una prolífera producción artística.

 Fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, nombrado Doctor Honoris Causa por las universidades de Manila, la Nacional Autónoma de México, la de Berkeley, la del Sur de California y la Veracruzana, así como Caballero de la Legión de Honor de Francia. Además, recibió el Gran Premio de Pintura de la II Bienal de Sao Paulo, fue nombrado comendador de la República Italiana, Hijo Predilecto por el gobierno de Oaxaca y el rey Juan Carlos de España, y entregó la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes; el Senado de la República hizo lo propio con la Medalla Belisario Domínguez y fue miembro honorario del Colegio Nacional, entre otras distinciones.

 La primera retrospectiva de Tamayo, en 1948, fue realizada en el Instituto de Bellas Artes. Su obra ha sido presentada en exposiciones a nivel internacional, tanto individuales como colectivas. En 1977, durante la Bienal de Sao Paulo, se llevó a cabo una retrospectiva y dos años más tarde en el Guggenheim Museum de Nueva York.

 Se estableció en París por varios años, regresando a la Ciudad de México en 1964, donde residió de manera permanente hasta el día de su muerte, el 24 de junio de 1991, a la edad de 91 años.

 Datos clave

 • Rufino Tamayo pintó más de mil 300 óleos, entre los que se encuentran 20 retratos de su esposa Olga, con quien estuvo casado por más de 57 años.

 • Realizó 465 obras gráficas como litografías y mixografías, 350 dibujos, 20 murales, así como un vitral.

 • Sus murales se encuentran tanto en el Palacio de Bellas Artes, El Museo Nacional de Antropología y el Conservatorio Nacional de Música en México, como en el Dallas Museum of Fine Arts, la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico y en la sede de la UNESCO, en París.

• Creó junto con Lea Remba, la mixografía, una técnica gráfica que consta de una impresión sobre papel a la que se le añade profundidad y textura. Una de sus mixografías más famosas es Dos personajes atacados por perros (la cual forma parte de esta exposición).

 • Sus obras forman parte de colecciones de carácter internacional como: Museo de Arte Moderno, Museo Tamayo, MOMA, Guggenheim, la Phillips Collection, por mencionar algunas.

Exhibiciones recientes en el extranjero

 2017 Latin American Masters, Santa Monica. 30th Anniversary Exhibition. 2017 Zane Bennet Contemporary Art, Santa Fe. Rufino Tamayo.

 2017 Zane Bennet Contemporary Art, Santa Fe. Sojourn. 2016 Philadelphia Museum of Art, Filadelfia. Paint the Revolution: Mexican Modernism, 1910-1950.

2016 Gallery Shchukin, Nueva York. Famous Prints of the 20th Century.

2016 Mixografía, Athens, Georgia. Paper in Profile: Mixografía and Taller de Gráfica Mexicana.

2016 Museum of Latin American Art, Long Beach, MOLAA. Art Twenty: 1996-2016.

 2016 Latin American Masters, Santa Monica. Rufino Tamayo: Graphics.

2015 Zane Bennet Contemporary Art, Santa Fe. Master Prints of the ‘70s-‘90s.

2014 Zane Bennet Contemporary Art, Santa Fe. View/Review: Contemporary Masters.

2014 Ruiz-Healy Art, San Antonio. Paper, Pencil & Ink: Prints & Other Works on Paper.

ACERCA DEL MUSEO DE ARTE MODERNO

Al inaugurarse en 1964, como parte del programa de institucionalización de la cultura que caracterizó al gobierno de Adolfo López Mateos, el Museo de Arte Moderno (MAM) adquirió la calidad de emblema oficial de la modernización del país. Pese a que, en un principio, las salas del MAM adoptaron un amplio perfil historicista, pronto confiaron en la renovación y, por ende, en una imagen actualizada del arte nacional que cuestionaba el discurso de la identidad nacional heredado de la Revolución, mediante la primera gran exposición dedicada a Rufino Tamayo, quien a la sazón encarnaba la revocación de los códigos del muralismo y la Escuela Mexicana, la desprejuiciada apertura a los criterios en boga a nivel mundial.

En efecto, las vanguardias que el MAM promovía se han convertido, con el paso del tiempo, en el canon (el cosmopolitismo de las décadas de 1920-30, la internacionalización de las generaciones posteriores, en especial la Ruptura), de manera que, en consonancia con las circunstancias de la cultura global y digital, su función se orienta hoy a focalizar aquellas tendencias y narrativas de los lenguajes de avanzada que impulsan la escena de las artes visuales, dentro y fuera de México, y a analizar su genealogía en relación a las tradiciones en que se insertan.

 

CRÉDITOS

Rufino Tamayo. El éxtasis del color

 

Hombre radiante de alegría, 1968. Óleo sobre tela 96 x 131 cm. Acervo Museo de Arte Moderno. INBA-Secretaría de Cultura

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

Músicas dormidas, 1950. Óleo sobre tela 130 x 195 cm. Acervo Museo de Arte Moderno. INBA-Secretaría de Cultura

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

Homenaje a la raza india, 1952. Acrílico y óleo sobre masonite. Políptico 4 paneles 500 x 400 cm. Acervo Museo de Arte Moderno. INBA-Secretaría de Cultura

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

El rockanrolero, 1989.  Óleo sobre tela 181 x 124.5 cm.  Colección particular

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

Anuncio de corsetería, 1934. Óleo sobre tela 44.4 x 75 cm.  SIGOPRAM 14358. Acervo Museo de Arte Moderno. INBA-Secretaría de Cultura

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

Naturaleza muerta, 1935. Óleo sobre tela 76 x 151 cm. Colección particular

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

Cabezas, 1966. Óleo y arena sobre tela 46.6 x 60.4 cm. Colección Pérez Simón, México

© Rafael Doniz © D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

El día y la noche, en las pirámides del sol y la luna, s.f. Óleo sobre fibracel 20.8 x 101 cm.  Colección Pérez Simón, México

© Arturo Piera © D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

Retrato de Olga, 1964.  Óleo sobre tela 212.3 x 127.4 cm.  SIGOPRAM 6018 Acervo Museo Rufino Tamayo. INBA-Secretaría de Cultura

© D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2017 / Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.

 

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