¡Soy Un Triunfador!

Por: Efraín Gallardo

 En la carrera de la vida siempre hay una meta que lograr, una meta que cumplir, un destino a donde llegar o un propósito a cumplir. Pero, nos hemos puesto a pensar ¿cuál es? y ¿cómo podríamos cumplirlo?. De una cosa si estoy seguro, que a esta vida y a este mundo no solo hemos venido a nacer, crecer, reproducirnos y morir.

No podemos adjudicar nuestro paso por este mundo, por esta vida, a una simple casualidad. Quizá algunos piensen que es cuestión de genes o algún sistema biológico natural y es respetable para quienes tienen este criterio. La intención no es ir contra la corriente de nadie.

Y en este momento bien valdría la pena hacer algunas anotaciones, varias acotaciones y sobre todo observaciones que nos puedan ayudar a entender un poco esta situación. Desde nuestra concepción, todos y cada uno de nosotros ¡¡¡¡somos unos triunfadores!!!!

Sin lugar a dudas, nuestros padres, en infinidad de ocasiones hicieron el amor, independientemente de que tú seas hijo único, porque de no ser así, si tienes hermanos mayores o menores, entonces esta actividad fue constante, incluso previo antes de que trajeran a algún hijo al mundo.

Pero vayamos directo al punto, para no perder el objetivo principal, porque es fácil tomar otras vertientes si se toman otros puntos de vista u opiniones en torno al hecho de que nuestros padres hayan hecho constantemente el amor.

Porque científicamente en estos actos de amor, el desprendimiento de al menos un óvulo en la mujer, y la liberación de millones de espermatozoides en el hombre, los cuales en el afán de fecundar al primero, emprendieron una veloz, larga y afanosa carrera por llegar a su objetivo y de esta manera concretar esta unión cuya consecuencia es precisamente la concepción.

Estamos seguros que no siempre se llegó a un feliz termino esta acción natural, por tal motivo, sin ser muy gráficos, sólo es cuestión de imaginar la cantidad de cientos, de miles, de millones de espermatozoides en esa lucha, en esa guerra sin cuartel, en esa carrera sin tropel por llegar, al menos uno, a la culminación final, del inicio de la formación de una vida, de un ser humano.

Bien, tomando en cuenta que esta lucha no es nada fácil y que los márgenes de probabilidad de llegar es uno en millones y tomándolo desde un punto de vista más objetivo, bien valdría la pena mencionar que cada uno de nosotros desde la concepción ya ¡¡¡¡somos unos triunfadores!!!!

El espermatozoide que llegó fue el nuestro, porque de haber sido otro, entonces sería el de algunos de nuestros hermanos ¿estamos de acuerdo en eso, no?. Bueno, como cotidianamente se dice, lo importante no es llegar a una meta, a un trabajo, a un objetivo, sino conservarte, permanecer, trascender, y es allí precisamente donde estriba la diferencia de cada uno de nosotros para cumplir expectativas o logros importantes que hagan la diferencia entre los demás.

Claro, cuando de excusas se trata, muchos son especialistas en adjudicar o culpar a determinadas circunstancias sociales, económicas, anímicas o demás para crear una coraza de protección y justificación cuando las cosas no salen como nosotros pensábamos o esperábamos. Pero, si fuiste capaz de llegar primero a la meta en la concepción, es porque fuiste el mas fuerte, el más veloz, el mas capaz y solo es cuestión de redireccionar las acciones e intentar una y otra vez hasta concretar tus aspiraciones y sacar la garra, las fuerzas para culminar o ver cumplidos esos objetivos trazados dentro de tu vida.

Que habrá trabas, obstáculos e inconvenientes en el trayecto, de eso no hay ninguna duda, incluso eso es algo seguro que estarán presentes, pero habrá que tomar la sabiduría necesaria para poder sortearlos y que el camino pudiera ser un poco menos escabroso, siempre teniendo en mente que se podrán perder algunas luchas, algunas batallas, pero la guerra ¡no!

Pero finalmente, cuando voltees para atrás y veas que sorteaste todas y cada una de las dificultades y adversidades y estés satisfecho con los logros obtenidos, entonces te darás cuenta, que bien valieron la pena los sacrificios, las males ratos, las desveladas; y quizá lo que viene después no estará libre de espinas, pero esa fuerza interior será suficiente para retomar nuevos brios, nuevos caminos por explorar. Y cuando por alguna razón o circunstancia, las fuerzas no sean suficientes, solo bastará que recuerdes esa primera lucha, esa carrera veloz por ser el primero y que lo lograste en ese primer intento y dejaste millones atrás de ti, para que tomes aires nuevos, frescos y que ningún impedimento logrará hacerte bajar la guardia.

Ahora bien, no se tú, pero yo, desde la concepción ¡¡¡soy un triunfador!!! Recuerda que en la vida, solo hay dos tipos de personas: los triunfadores y los que se sientan a ver pasar a los triunfadores y exitosos, ¿cuál quieres ser tú?. No es necesario que lo digas, simplemente toma a partir de ahora una nueva actitud positiva ante la vida y marca una diferencia, ¡sólo hazlo! ¿Qué estás esperando?. Las oportunidades allí están, solo falta que vayas por ellas, ¡tómalas!

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