¿Hay Vida Después De La Muerte?

Por: Efraín Gallardo

El hombre en su afán de aferrarse a la vida, desde tiempos inmemorables ha buscado afanosamente distintos métodos o brebajes para permanecer durante más tiempo en este mundo, tan es así que incluso no ha cesado en su fantasiosa creencia que en algún lugar del universo encontrará un elixir para la eterna juventud o para la vida eterna.

Entre todos estos intentos, el ser humano en su paso por esta vida terrenal solo tiene algo seguro, que llegará inminentemente a su vida: la muerte.

Quizá para algunos este pueda representar un tema doloroso y esto se debe sin lugar a dudas a nuestra idiosincrasia en la que de alguna manera, desafortunadamente se nos prepara para muchas cosas, pero no para asimilar que un ser querido deje de estar físicamente con nosotros. Una pregunta ha sido muy recurrente a través de los tiempos y hasta la actualidad ¿Hay vida después de la muerte?.

Y las teorías, según las ideologías filosóficas, teóricas, científicas , religiosas y demás, apuntarán hacia un horizonte muy diferente, y cada una intenta convencer, a su manera, lo que para cada una de estas disciplinas se les ha inculcado , incluso de generación tras generación vía los sabios, los abuelos, los jefes de reservaciones indígenas, chamanes, líderes de agrupaciones filosóficas y religiosas, o de aquellos que en algún momento asumen categóricamente que ellos tienen la verdad absoluta sobre este tema.

De hecho, este tema es controvertido desde el ángulo que se vea, porque lo que para uno resulta aceptable, para otra persona puede ser que no lo sea; y resulta difícil incluso en conversaciones abordar tu opinión no solo a este respecto, también polémico lo es, y lo sabemos de antemano hablar específicamente de religión, de deportes y de política.

En este caso, hay un simple hecho ¿quién de nosotros no hemos perdido a un ser querido?. Quien goce de este privilegio se debe de considerar afortunado, pero más tarde o más temprano, por ley de vida llegará el momento en que nuestras facultades normales llegarán a su fin de manera natural; y si es de esta manera, hay quienes superan el centenar de años, claro, no muchos, dadas las circunstancias de los tiempos modernos que nos tocan vivir, porque yo recuerdo que en algunas poblaciones alejadas de las ciudades, se decía que "vivían más años" porque tenían una vida alejada del bullicio de la ciudad, y porque su alimentación era "más natural y más sana", sin tantos químicos, además de que se vivía con menos estrés, entre otros factores detonantes en el mundo, que sin lugar a dudas permean el que podamos llegar a vivir más años de vida.

Pero, ¿podremos algún día asumir el hecho y aceptarlo como tal que en esta vida y en la tierra no somos eternos? , ¿entonces por que tratar de aferrarnos a algo tan inminente que sabremos que tarde o temprano ocurrirá fundamentalmente? Sin intentar convencer a nadie, porque no es esta la intención de este escrito, sino presentar una visión alterna que nos ayude, cuando menos por un momento, intentar que ese dolor sea mas llevadero o que amortigue esa carga de pena y sufrimiento que como ser humano sentimos cuando un acontecimiento de esta naturaleza llega a nuestras vidas.

Cuando es alguien cercano a nosotros quien pasa por este momento, difícilmente encontramos las palabras que sirvan como bálsamo para su corazón, para su alma; y cuando somos nosotros los protagonistas, como que una coraza natural impide que las palabras dichas por quienes se acercan a nosotros tratando de darnos consuelo cumplan con su verdadero objetivo, porque en esos momentos nada o casi nada nos reconforta. Y será el tiempo, sabio consejero, solo el tiempo quien de manera automática se encargue de ir sanando las heridas, que difícilmente se borraran de manera definitiva de nuestras vidas.

Y es aquí precisamente donde bien valdría la pena reflexionar sobre este caso. Por alguna razón, que hasta el momento ya no le busco explicación, han llegado a mis manos textos e historias que, de alguna manera me sirvieron y me siguen sirviendo en mi paso por esta vida. Muchas de las veces, han llegado en momentos justos, cuando por alguna circunstancia buscaba respuestas a preguntas o interrogantes que no las encontraba.

La mayoría de nosotros, sin una filosofía específica de ningún giro, estamos conscientes de que la muerte física llega en el momento en que un cuerpo reposa en un ataúd y es sepultado, y pasado el tiempo, por forma natural nuestro organismo regresa a la madre tierra, a la naturaleza. ¿ Quien no ha escuchado la frase: polvo eres y en polvo te convertirás?. Y efectivamente así ocurre, sin buscarle tantas y tantas explicaciones a un ciclo biológico natural.

¿Alguien sabe cuando realmente muere una persona? ¿Es acaso en el momento en que exhalamos el último suspiro de vida y la última bocanada de aire entra a nuestros pulmones y los signos vitales dejan de funcionar en nuestro organismo?. Bien, en ese caso, entonces hablamos de la muerte física. Tampoco piensen que abordaré el tema de la muerte espiritual, porque en ese caso necesitaría demasiado espacio para intentar explicar esta situación y finalmente sería muy subjetiva, porque de alguna manera sería mi manera de percibir las cosas. No se preocupen, esto no ocurrirá.

La muerte primero de mi hermano, en un fatal accidente, y años posteriormente la de mi padre, debido a un fallo cardiaco, marcaron un parte aguas en mi vida. Y , sí , tú, sí, tú, que en este momento estás leyendo estas líneas y has perdido a un ser querido y amado, sé como te sientes, yo también pase por eso. Me resultó muy difícil superarlo, solo el tiempo fue el mejor consejero. Y recuerdo que en repetidas ocasiones lo externé que el día en que me faltara mi madre, yo no podría soportarlo y que moriría también con ella, porque existió siempre lazos mas fuertes con ella, particularmente. Son distintos dolores, por la pérdida de un hermano, de un padre, de una madre, de un familiar o amigo, o compañero. Dicen que el dolor de perder un hijo no se compara en nada a otras pérdidas. Yo afortunadamente no lo he experimentado y espero estar preparado nuevamente para cuando esto pudiera ocurrir; o quizá no me toque vivirlo, no lo sé.

Bien, en algún momento de mi vida leí en algún lado, que la verdadera muerte no es cuando físicamente ya no estamos, sino que esta empieza a presentarse de manera paulatina, cuando por alguna razón, ya nadie te recuerda, ya nadie emite algún pensamiento por esta persona en alguna parte del mundo, es entonces que las personas empiezan realmente a morir. Así que con esta óptica de ver las cosas y de manera muy sabia, y sin afán de filosofía alguna, de nadie dependerá que nuestros seres queridos o las personas que amamos y queremos, realmente mueran. Vivirán por siempre en nuestras mentes, en nuestros corazones, mientras un pensamiento los mantenga vivos a nuestras vidas, con esa esperanza de que permanecerán por siempre. Así que, a partir de este momento, serás tú y solo tú, quien marque la diferencia, entre el hecho de que "vivan" o "mueran". ¿Qué decides tu?. La moneda está en el aire: ¿cara o cruz?. Y lo más importante, que nadie te juzgará por la decisión que en este momento tomes, pues tenemos la opción del libre albedrío. Lo que si es cierto, es que seguramente habrá una paz en tu alma, en tu corazón y de nadie depende sentirla o no, solo tú tomas esa decisión.

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