La mariposa monarca: Su metamorfosis y sacrificio

Por: Efraín Gallardo

Todo en esta vida requiere de un esfuerzo o sacrificio, independientemente de que tan pequeño o grande pueda ser este, porque como reza el conocido refrán: ”Si las cosas se hicieran fáciles, entonces cualquiera las haría”.

Lo mismo seres humanos que animales por cuestiones a veces naturales o de supervivencia, se tiene que tomar  algunas decisiones incluso hasta emigrar si es necesario para poder sobrevivir en algunos casos, como lo es el ejemplo de la mariposa monarca que viaja miles de kilómetros desde su hábitat natural, el cual tiene que abandonar por cuestiones climáticas y tiene que emigrar a otros lugares donde las condiciones son más favorables para su reproducción y mantenerse con vida, porque de otra manera y sin ese instinto sería una especie definitivamente extinta.

La naturaleza es muy sabia, si es que sabemos escucharla y son ejemplos que nos dejan algunos de estos animales a los seres humanos, quienes en muchas de las ocasiones aún y cuando las ocasiones son  no solo desfavorables sino que además las condiciones son demasiado adversas y se prefiere “morir” que renovarse o incluso emigrar hacia nuevos horizontes que permitirán un mejor desarrollo  personal o profesional.

Cuando menos en alguna ocasión hemos escuchado otro dicho popular: renovarse o morir, que sería el equivalente al proceso de metamorfosis y sacrificio , por ejemplo, de la mariposa monarca, que nos sirve como ejemplo en esta ocasión. Hay mucho más ejemplos , pero en esta ocasión  nos centraremos exclusivamente en este ejemplo de vida que nos da una lección, de la cual muchos de nosotros deberíamos de aprender sin  lugar a dudas.

Definitivamente, la mariposa monarca no tiene elección, no tiene otra opción, porque de quedarse en su hábitat natural, definitivamente moriría, motivo por el cual  recorre miles de kilómetros para encontrar   las condiciones adecuadas  no solo para su supervivencia, sino también para su reproducción y permanencia, pasando no solo por una metamorfosis natural como ser vivo  , sino que además es un ejemplo de verdaderos sacrificios en este peregrinar   al luchar  por su vida.

Es cierto que durante este recorrido hay muchas bajas, lo que es un  precio a pagar, dado que hay depredadores que les cobran la factura en su paso por su supervivencia, pero son los costos de la cadena alimenticia natural , pero que en un balance general, son  más los beneficios en número  que las pérdidas .

Esta reflexión no pretende en ningún momento  presentar datos, cifras , estadísticas  o información que ya existe en las redes sociales desarrollada por especialistas, pero si     considerar que por este instinto que tienen las mariposas monarcas es que son una hermosa especie que ofrece a  los turistas un verdadero espectáculo de colorido en las reservas a donde llegan no solo en nuestro país México, sino también en otros países y continentes.

Cada una de las profesiones u oficios requieren de una preparación, de un constante aprendizaje, superación y actualización conforme los tiempos lo van demandando,  además se requiere también de disciplina y dedicación , sacrificios y porque no, incluso de una renovación, de una evolución, quizá no tan extrema  como la metamorfosis de la mariposa monarca, pero si  incluso una constante innovación, lo que nos permitirá mantenernos actualizados y competitivos con respecto a las demandas que requieren los mercados de los trabajos.

¿Qué es lo que impide que en ocasiones no tomemos los riesgos?  , pues normalmente es el miedo y la incertidumbre al enfrentarnos a situaciones y condiciones distintas a las que   normalmente estamos acostumbrados y que por ende nos acomodamos en una zona de confort. Cabe aclarar que en ningún momento me refiero a esta zona de comodidad como algo que no pueda ser gratificante o satisfactorio para algunas personas, pues somos nosotros, con nuestro libre albedrío , quienes tomamos finalmente las decisiones de salir     de esta zona de confort y luchar por algo más grande, de mayor impacto no solo personal sino también económico.

No esperemos a estar como el caso de las mariposas monarcas, para emprender nuevos vuelos. No esperemos como las mariposas monarcas que el extremo frío de su  lugar  origen prácticamente las obligue a buscar nuevos horizontes. Para que esperar estar en esta disyuntiva y vernos obligados a buscar nuevos horizontes    hasta que ya no tengamos ninguna otra alternativa.   Que habrá sacrificios, no nos queda la menor duda  , pero la vida está llena constantemente de esto, que es parte de lo único cierto que enfrentaremos de manera cotidiana y constante.

El mundo y las oportunidades esperan a que cada uno de nosotros tomemos decisiones, venciendo los miedos y la incertidumbre hacia lo desconocido. Podemos volar con alas propias, como las mariposas monarcas, en espera de  mejores condiciones  para nuestra  vida.

Y como ya es costumbre , en cada reflexión se seleccionan algunas historias de sabiduría y en esta ocasión  dos de ellas podrían ayudarnos  para  superarnos; una se titula “¿Cuál de los tres es usted?, y la segunda se titula “El Elefante”

¿Cuál de los tres es usted? 

   Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida. Le decía que no sabía que hacer para seguir adelante y declaraba que se daría por vencida, estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, llegaba otro. Su padre, un chef de cocina , la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Pronto, el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos, en la última colocó granos de café.

   A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, colocó el café y lo puso en un tercer recipiente.

   “¿ Cuál eres tú ? Cuando la adversidad llama a la puerta, ¿ cómo respondes?” le preguntó a su hija. ¿ Eres una zanahoria que parece fuerte, pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza ? ¿Eres un huevo que comienza con un corazón maleable, poseìas un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida ? Por fuera te ves igual, pero ¿ eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café ? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.

   Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea. Esparces con tu fuerza y positivismo el “dulce aroma del café”… Y usted amigo,¿Cuál de los tres es usted?.

El elefante

   Cuando yo era chico me encantaba ir al circo, especialmente para ver al elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal … pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era minúscula, me parecía insuficiente para atar un elefante. Aquel animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

   El misterio; ¿ Qué lo mantiene entonces?, ¿ Por qué no huye? Pregunté a muchas personas y me daban razones insuficientes. Uno me dijo que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Entonces la pregunta obvia: - Si esta amaestrado, ¿por qué lo atan a la estaca? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo aquella incógnita se quedó guardada en los recesos de mi memoria sin darle mas atención.

   Un día encontré la explicación: “El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño”. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente  muy fuerte para él.

   Al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía…Hasta que un día, un terrible día de su historia, el animal aceptó su impotencia y se resigno a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que NO PUEDE . El tiene registrada en su memoria el recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia y jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás…Jamás…intentó poner a prueba su fuerza contra la estaca otra vez.

Reflexión:

Sin lugar a dudas, cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No Puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento  todo tu corazón, y rompiendo todas las ataduras y miedos   que nos impiden buscar nuevos horizontes con mejores condiciones de vida. 

 

 

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